Lo más reciente

Doctor del Hospital de Niños les "pide disculpas" a choferes en una carta

lunes, 24 de julio de 2017
  • El jefe de la Unidad de Trauma muestra su impotencia al ver cómo conductores se les atravesaban durante el traslado de un bebito que finalmente murió.
El doctor Marco Vargas Salas, jefe-fundador de la Unidad de Trauma del Hospital Nacional de Niños, expresó su impotencia en una carta al ver cómo hay choferes en este país que tratan de obstaculizar el trabajo de las autoridades justo cuando está en juego la vida de los pequeñitos.

El caso al que se refiere el especialista ocurrió el jueves anterior en el traslado que realizaron desde el aeropuerto Juan Santamaría, en Alajuela, hasta el centro médico infantil en San José.

Las autoridades coordinaron el transporte de un bebito de menos de un año que había sufrido un accidente de tránsito en Upala, zona norte. Finalmente, el pequeñito murió en el Hospital de Niños. 

Vargas se cuestiona si esos segundos valiosos que perdieron al toparse con la falta de cortesía de varios conductores que no les dieron campo o madreaban a los policías de Tránsito que trataban de abrirle campo a la ambulancia en la que viajaban habrían hecho la diferencia en salvar esa vida. 

Aquí les dejamos la carta del médico:

"Lo Sentimos Mucho...Nos disculpan por favor.
La noche del pasado jueves, eran cerca de las 6 pm cuando un carro de bomberos verde limón y un par de motorizados de la policía de tránsito irrumpieron su paz mientras viajaban por la ruta número 1 (San José-Alajuela).

Cientos de personas abrieron un ¨túnel¨ entre los vehículos para poder avanzar, sin saberlo ustedes en esa caravana viajaban dos Policías de Tránsito, Carol y Oscar, dos técnicos en emergencias del Cuerpo de Bomberos Rubén y Diego, un enfermero Arnaldo y yo.

Durante catorce minutos, justo detrás de ellos vimos a los policías ¨luchar¨ tenazmente contra el flujo vehicular, atascado a más no poder en la ruta hacia Alajuela, ellos, únicamente con su cuerpo como chasis y sus motocicletas como vehículo giraban órdenes y señalaban hacia donde dirigirse a cada uno de los conductores que con nosotros interactuaron, todo para lograr un pequeño espacio de cerca de tres metros para que nuestro vehículo de rescate pudiera avanzar.

Fuimos testigos como la mayoría de los conductores acataron prontamente sus órdenes, vimos también a quienes les gritaron sus más profundas maldiciones, otros retaron su pericia como conductores y conocedores de que el objetivo final, de llevar un vehículo a puerto es más importante que una acción intermedia, en muchas ocasiones en lo que parecía un acto intencional bloquearon nuestro paso o peor aún ¨echaron¨ sus vehículos en contra de estos dos policías amenazando su vida e integridad,…………..por que????? Nunca lo entenderé.


Nuestro viaje se inició con una llamada de emergencia del Hospital de Upala, a ese centro había llegado un pequeño de menos de un año de edad críticamente enfermo por un evento relacionado a una colisión con objeto fijo.
Los miembros de La Cruz Roja atendieron su condición inicial, le llevaron a este centro y ahí muchos profesionales y personal de apoyo dio todo lo que podía y sabía para atender a este bebe.

Un par de pilotos despegaban cerca de las cinco de la tarde hacia Upala y el control de tierra monitoreaba cada detalle rogando por que sus compañeros pudieran salvar la tormenta que tenían que atravesar, todos ellos miembros del Servicio de Vigilancia Aérea.

Un médico y una enfermera se adosaban al interior de un pequeño avión para poder asistir a gran altura a este niño, sus familias también oraban para que todos llegaran vivos a tierra, nuevamente.

Periodistas nos acompañaron, en su labor, se han convertido en compañeros de su noticia y muchísimos de ellos han cruzado la frontera de volverla, de alguna forma, personal y nos llaman para conocer como sigue aquel niño o niña que vieron en un momento agudo de su vida.

Todos en un tiempo espacio estábamos congelados en una acción, atender a un pequeño gravemente enfermo.

Finalmente, llega el avión y el ruido cósmico acelera nuestro cerebro, se abre la puerta y se vierte en un pequeño decenas de años de entrenamiento y estudio, y, empieza la angustia, realmente esta muy enfermo.

A la distancia, menos de veinte kilómetros delante de nosotros un complejo grupo de profesionales nos esperan para continuar nuestra labor de reanimación crítica, todos ellos se han comunicado con nuestro equipo en múltiples ocasiones para que la ejecución de su trabajo esté puntualmente sincronizado, sin embargo, nuevamente tenemos que cruzar un enjambre de vehículos que tienen un destino diferente al nuestro.

Otra vez, es una lucha por cada centímetro de autopista.
Nuevamente lucha cuerpo a cuerpo, con franca desventaja.

Si por al menos un segundo, aquel conductor que nos ¨tiró¨ su camión a nosotros y a la mujer policía cerca del aeropuerto pudiera pensar que quizá su hijo era quien llevábamos en nuestra cabina, o tal vez un hermano o su padre, no habría detenido todo el tránsito solo para que durásemos un segundo menos……?
Finalmente llegamos, desgraciadamente nunca tuvimos una oportunidad sus lesiones eran terminales.

Hoy, muchas horas después, como Director de la Unidad de Trauma Hospital Nacional de Niños tengo la obligación de agradecer a todos aquellos que lucharon a nuestro lado por este pequeño bebe, es un orgullo y placer servir al país con hombres y mujeres como ustedes.

Hoy no es mas vulnerable ese par de oficiales que luego de batirse en lucha, dejaron caer sus lágrimas cuando al oído me correspondió comunicarles que nuestro paciente había muerto.

No lo son ellos como tampoco el personal que durante ocho horas, hasta las tres am esperó a la madre para poder decírselo de frente y que ella no tuviera que leerlo en un periódico.

Perdón a todos aquellos que nuestras sirenas y ¨cuerno¨ interrumpieron su paz relativa mientras conducían hacia y desde Alajuela, lo haremos todas las veces que seamos llamados al deber, ahora saben el por qué?

Y, ahora que lo saben, quizá quieran ayudar a los policías, bomberos, cruzrrojistas y otros miembros de primera respuesta que a diario piden un pequeño espacio, de menos de tres metros de ancho, para salvar una vida, quizá podría ser la de un ser muy amado por usted".

Loading...